Martes 18 de marzo
Martes 18 de marzo
Él está guardando todos los huesos [del justo]; ni siquiera uno de ellos ha sido quebrado (Sal. 34:20).
Este versículo se cumplió de forma literal en el caso de Jesús. Aunque sufrió una muerte cruel, ni uno de sus huesos fue ‘quebrantado’ (Juan 19:36). En una aplicación extendida, Salmo 34:20 nos garantiza que sean cuales sean las pruebas que afronten los cristianos ungidos y sus compañeros de las ‘otras ovejas’, nunca sufrirán una lesión permanente. Hablando de manera figurada, sus huesos nunca serán quebrantados (Juan 10:16). Por otro lado, los impíos tendrán un destino muy diferente, pues pronto cosecharán el mal que han sembrado. ‘La calamidad dará muerte al inicuo mismo’, dice Salmo 34:21. A los que se obstinan en combatir al pueblo de Dios les aguarda la peor calamidad imaginable. Cuando Jesucristo sea revelado, ’sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna’ (2 Tes. 1:9). w07 1/3 2:16, 17