Lunes 3 de marzo
| Lunes 3 de marzo
Así [...] se adornaban en otros tiempos las mujeres santas que esperaban en Dios, sujetándose a sus propios esposos (1 Ped. 3:5). El apóstol Pedro mencionó a Sara, la hermosa esposa de Abrahán, y destacó que ‘obedecía [a su esposo], llamándolo ’señor’ ‘. Abrahán fue un fiel siervo de Dios que recibió la asignación divina de mudarse a una tierra distante. Sara lo apoyó en todo momento, aun cuando esto implicara renunciar a algunas comodidades y poner en peligro su propia vida (Gén. 12:1, 10-13). Por eso, el apóstol puso a Sara como ejemplo y encomió su valentía al decir: ‘Ustedes han llegado a ser hijas de ella, con tal que sigan haciendo el bien y no teman a ninguna causa de terror’ (1 Ped. 3:6). Abigail, una mujer valerosa que confiaba en Dios, pudo haber sido otra de esas mujeres ejemplares en las que pensó Pedro. Ella le suplicó a David que no actuara precipitadamente contra su esposo, Nabal. David, conmovido por sus palabras, le dijo: ‘¡Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que te ha enviado este día a mi encuentro! Y bendita sea tu sensatez’ (1 Sam. 25:2-33). w07 15/2 2:16, 17 |