Jueves 4 de septiembreMira, tu hijo está vivo (1 Rey. 17:23).Cuando la muerte nos toca de cerca, ¿verdad que anhelamos recibir consuelo? Podemos obtenerlo de los relatos bíblicos de resurrecciones. Leerlos, meditarlos y visualizarlos puede ayudarnos a consolidar la esperanza de la resurrección (Rom. 15:4). No son simples leyendas. Sus protagonistas fueron personas reales como nosotros, que vivieron en una época y un lugar determinados. Tomemos por ejemplo la primera resurrección que aparece en la Biblia. El profeta Elías es huésped de la viuda de Sarepta. De pronto, el hijo de la viuda cae enfermo y no tarda en morir. La mujer está devastada. Ha perdido a su único hijo. Presa del dolor, hasta culpa a Elías y a su Dios, Jehová. Elías le pide a Dios repetidamente que le devuelva la vida al niño, y, al final, Jehová escucha sus plegarias. La mujer no cabe en sí de gozo (1 Rey. 17:8-24). Su fe en Jehová y en su representante es ahora más fuerte que nunca. w07 15/5 2:10-12